· La amenaza

La banda chilena que robó US$ 5,5 millones en EE. UU. usó el mismo dispositivo que vacía autos en Chile

Una banda de chilenos atacó cajeros automáticos en la costa oeste de Estados Unidos con disfraces, sopletes e inhibidores de señal. El inhibidor es el mismo que hoy se usa para robar autos en Santiago.

El 12 de febrero de 2026, una joven chilena de 27 años se declaró culpable ante un tribunal federal en California. Era una de los diez integrantes de una banda de compatriotas que había operado durante meses en la costa oeste de Estados Unidos con una combinación que ningún sistema de seguridad convencional estaba preparado para enfrentar: disfraces de trabajadores de construcción, sopletes industriales e inhibidores de señal.

El resultado: más de US$ 5,5 millones robados de cajeros automáticos. Un caso de crimen organizado de escala internacional que terminó en cargos criminales federales.

Lo que los titulares no destacaron es que el dispositivo central de esa operación no es exclusivo de bandas que operan en California. Es el mismo tipo de equipo que usan hoy las bandas que roban autos en las calles de Santiago.

El inhibidor: misma amenaza, distinto objetivo

Un inhibidor de señal deja sin comunicación a los sistemas que dependen de una señal inalámbrica: el cierre de un auto, el GPS, una alarma, una cámara o una radio. En California, dejó ciegos a los cajeros antes de que los sopletes entraran en acción. En Chile el objetivo cambia: el auto queda abierto sin que el dueño lo note, y el robo ocurre en silencio.

Las mismas debilidades que se aprovecharon en los cajeros de California existen en los vehículos, las alarmas domésticas, las cámaras y los sistemas de comunicación que dependen de señal inalámbrica en todo Chile.

Lo que la justicia de EE. UU. vio y acá todavía subestimamos

El caso terminó con cargos federales porque en Estados Unidos la interferencia deliberada de señales de telecomunicaciones se trata como lo que es: no un accesorio del robo, sino un elemento central del ataque.

Chile actualizó su legislación en diciembre de 2024 con la Ley 21.720, que prohíbe fabricar, comercializar, portar y usar inhibidores, con penas de hasta 10 años de presidio cuando el impacto afecta infraestructura crítica. Pero la distancia entre la ley y los operativos sigue siendo amplia. Los inhibidores circulan y siguen apareciendo en el quinto párrafo del parte policial, en lugar de ocupar el lugar que les corresponde: el arma principal del delito.

La pregunta no es si los inhibidores llegaron a Chile. Ya llegaron. La pregunta es si nuestra respuesta legal, operativa y tecnológica está a la altura del riesgo.

Fuentes: Emol · Cooperativa

De las tres capas de tu seguridad, hay una que no cuida nadie.